No hace mucho tiempo apareció en la portátil de Nintendo, de manera un tanto discreta pero pisando fuerte, un juego nuevo que cumplía las premisas de originalidad que aseguraba la gran N. Este juego era completamente distinto, un título que daba una nueva vuelta de tuerca a lo que ya habíamos visto antes y que aprovechaba al 100% las posibilidades de la portátil de doble pantalla. Pues bien, de este juego no ha pasado tanto tiempo y ya tenemos su continuación, y esta vez no aparece en Nintendo si no en el último reto de la empresa nipona: Nintendo Wii.
Si bien mucha gente afirma el famoso dicho que “segundas partes nunca fueron buenas”, Trauma Center supone una excepción, y es que este título ha sabido transportar la sensación que ya desprendía su antecesor, esa sensación de estar experimentando algo nuevo, inédito y completamente adictivo.

Supongamos que nuestro televisor es una pantalla táctil y nuestro lápiz táctil es nuestro Wiimote, y esta es la sensación que podremos experimentar, la cercanía de los movimientos y la proximidad a la situación que estamos viviendo ante nuestros ojos, con una exactitud milimétrica de nuestros movimientos, por lo tanto, si no queremos perder a ningún paciente, debemos ir afilando nuestro pulso.
Como ya vimos en Trauma Center: Under the Knife (Nintendo DS), nos adentramos en la personalidad de un doctor que tiene que tratar una serie de extrañas enfermedades, debemos operar, tratar a nuestros pacientes, evitar perderlos bajo nuestro bisturí. Se recupera ese ritmo frenético que ya caracterizaba a su predecesor, en el cual no tenemos un solo segundo que perder, debemos mirar las constantes de nuestro paciente, buscar los instrumentos quirúrgicos que necesitemos, extraer elementos extraños del cuerpo con el fórceps, e incluso emplear el desfibrilador cuando algún error humano haya puesto al borde de la muerte a nuestro paciente.

Ha sido transportado el método empleado para interactuar con el juego, empleando el Wiimote a modo de lápiz táctil, con la libertad de movimientos que ya este nos ofrecía, pero, está claro, han sido necesarias ciertas modificaciones a este sistema, buscando una mayor acoplación a la filosofía Wii. El cambio más visible que se identifica a primera vista es el método empleado para seleccionar el instrumento que vayamos a elegir, de manera que, mientras en Nintendo DS teníamos que seleccionarlo con el lápiz, en la Wii esta acción se realizará más rápidamente, casi automática, gracias a la implantación de la selección a través del Nunchaku, mediante el cual podremos elegir entre las 8 posiciones de su dirección, en cada una de ellas habrá un determinado instrumento, lo cual le confiere al juego una mayor velocidad y precisión, cosa que se agradece, sin lugar a dudas.
Lamentablemente hemos podido comprobar en el lanzamiento de este juego como el mercado europeo realmente no interesa mucho a las desarrolladoras de juegos, y es que este juego ha sido un juego de lanzamiento de Wii tanto en Japón como en América, y, como siempre, los habitantes del territorio PAL tendremos que esperar unos meses hasta verlo en las vitrinas de nuestras tiendas. Lo que está claro es que, cuando este título esté en estas tiendas, no pasará desapercibido ante otros juegos que ofrecen “más de lo mismo” y será un serio aspirante a triunfador en la sobremesa de Nintendo..

A modo de conclusión solo queda destacar el buen trabajo que está haciendo la desarrolladora Atlus con estos juegos, y no tengo ni la menor duda de que, tanto su antecesor como este juego, se convertirán en preludios de grandes y originales juegos con la firma de Atlus en las diferentes consolas de Nintendo.