15 años, ese es el tiempo que ha pasado desde que Street Fighter empezase a destacar en las maquinas recreativas de todo el mundo, por entonces el mejor beat’em up de la década de los años 90. Era concretamente marzo de 1991 cuando Street Fighter 2 conseguía lo que la entrega anterior no pudo, establecer el genero de los juegos de lucha en uno de los más importantes del mundo consolero.
Rápidamente la leyenda de este juego iba expandiéndose, y tras la primera versión surgieron infinidad de adaptaciones o variaciones del original. De entre todas ellas, Street Fighter Alpha, en 1995, fue la que más éxito cosechó, alcanzando 3 años más tarde su tercera entrega.
Ante todo, de un Street Fighter se espera una jugabilidad como antaño. El juego en ese aspecto no defrauda. Es rápido, intuitivo y la visión panorámica de la pantalla de la PSP nos da una visión de la pelea más amplia y espectacular. Al igual que la visión del juego es esplendida, el control no lo es tanto, la posición del botón analógico tan cerca del borde de la consola nos dificulta la ejecución de algunas maniobras.

Street Fighter usa seis botones de los cuales tres sirven para dar patadas y los otros tres para pegar puñetazos, y combinándolos con la cruceta podremos realizar los ataques especiales. Lo peor de todo es cuando tengamos que combatir hacia el lado izquierdo, ya que las maniobras entonces se harán harto complicadas, desde los más sencillos hasta los complicados.
Todo esto obviamente le quita puntos a un juego donde debe reinar la jugabilidad, aunque no por ello le quita calidad al juego. Si estuviéramos en Japón o en Estados Unidos, no nos pasaría esto ya que con el juego regalaban una especie de cruceta de plástico para intentar paliar estos problemas. Por desgracia, en Europa no se ha producido esto.
Esto no debería suponer una marcha atrás del usuario a la hora de la compra ya que podemos seleccionar por un lado en el menú el sistema fácil de reconocimiento de magias, y por otro, la mecánica, modos y protocolo de combate no se han visto alterados en esta versión.

De esta forma, siguen inalterados los estilos de acumulación de poder:
- A-ism: es el estilo clásico, una barra con tres estados, permitiendo unos ataques especiales en potencia variable dependiendo del botón que pulsemos. Con tres posibilidades distintas, del botón de ataque débil, que consume una barra, al botón de ataque fuerte que consume las tres.
- X-ism: Una variable que cuenta con solo un estado en la barra a la hora de completarla. Los súper-combos los podremos utilizar cuando la barra este al máximo, y cuanto más alto mantengamos la barra, más poderosos serán nuestros ataques.
- V-ism: En esta ocasión, se activa pulsando dos botones de ataque a la vez, siempre a la mitad del total de la barra. Entonces, el personaje se acelera y empieza a realizar combos personalizados.