Lo más apasionante de los títulos que acompañan al lanzamiento de una consola, es que pertenecen a una horda de lanzamientos que, lejos de intentar mostrar todo el potencial de la consola, lo que esperan es captar la atención del público por la belleza y simpatía de los gráficos, dejando de un lado la jugabilidad y diversión del público.
Estos son los juegos que dan la primera impresión, pero que están lejos de mostrar el verdadero potencial de la consola.
Por todo esto, debemos considerar Genji como un primer momento de la demostración de todo el potencial de la consola, e imaginar hasta donde puede llegar.

La historia creada por Yoshiki Okamoto transcurre unos pocos años después de lo que se mostraba en el primer Genji
La calidad de los gráficos es buena, el diseño es bastante convincente, con unos detalles bien definidos y que casi están a la altura de las animaciones. Llegan a ser tan convincentes que puede parecer que sean reales.
Los paisajes están muy bien diseñados, aunque a la hora de destruir rocas o pisar hierba, por ejemplo, los efectos dejan mucho que desear.

La jugabilidad de Genji es, en general, muy atractiva, aunque esta se vea manchada por el resto de defectos del juego, como son la pésima inteligencia artificial de los enemigos en movimiento, cuya respuesta a los movimientos de nuestro personaje es muy pasiva, hasta tal punto de llegar a dejarse atacar quedándose mirando, o el manejo y la velocidad de movimiento, que llega a hacerse aburrido y desesperante.