A finales de 1998, coincidiendo con la fiesta de Halloween, llegó al mercado estadounidense MedieEvil, juego de acción con un notable éxito. Destacó sin grandes esfuerzos por su gran estilo gráfico y humor, inspirado en el clásico de Capcom <<Ghosts & Goblins>>… Finalmente, en el mes de Septiembre, MediEvil Resurrección, que no era más que un remake de Play Station, llega a PSP.
Sir Daniel Fortesque es un esqueleto feliz, muerto en batalla con cierto deshonor, pero al que la historia ha colocado en el lugar de un héroe que nunca fue; encima, ahora que reinaba la calma, el malvado mago Zarok ha vuelto a las andadas… ¡está resucitando muertos!, y a nuestro héroe le ha tocado la lotería, ahora tiene que derrotarle (y esta vez, de verdad).
Manejando a Sir Daniel, nos vamos a enfrentar a zombis malolientes e incluso a malvados espantapájaros, por lo que pelear con estos seres, es tan, o más importante que recorrer los escenarios de cabo a rabo investigando cada rincón.
El control es completamente analógico gracias al stick de PSP, de manera que desplazarnos por los entornos de cada fase será muy sencillo y tendremos una respuesta lo suficientemente fiable como para afrontar los saltos ajustados y maniobrar por las demás zonas delicadas que nos vayamos encontrando.

A la hora de luchar tendremos un catálogo bastante digno de armas: espadas, mazos y similares para el cuerpo a cuerpo y lanzas, arcos y ballestas para ataques a distancia. Éstas se incrementan según avancemos en el juego y logremos machacar a todos los enemigos de cada fase, además, recuerda que debes encontrar el objeto del cáliz. Si logramos ambos objetivos, un gran héroe del pasado nos ayudará dándonos su arma predilecta una vez hayamos completado la fase.
Cada arma ofrece hasta cuatro posibilidades de ataque a las que accedemos usando los botones X y cuadrado (siendo ataque rápido y lento, respectivamente) y además, dejándolos pulsados durante unos segundos ¡hacemos ataques especiales! Cambiamos de arma a través del botón “Select”, que no está todo lo bien situado que debiera para una tarea que es bastante frecuente en fases avanzadas.
En general, el control responde bastante bien, y la posibilidad de fijar un objetivo para desplazarnos a su alrededor es muy útil, pero aquí viene el gran problema del siglo: ¡las cámaras! Si nos colocamos con nuestro personaje en una posición no muy buena, se pierde la perspectiva, y eso no nos viene nada bien cuando hay que calcular la distancia para realizar un buen salto; lo mismo ocurre cada vez que una pared se interponga en nuestro campo de visión. En definitiva, la cámara es un punto en contra del juego, salvo en los entornos abiertos, donde funciona con una corrección más que digna.

El juego cuenta además con un buen surtido de minijuegos de género variado en el que pueden jugar de una a ocho personas. ¿Y molan los juegos? pues algunos son muy divertidos, otros curiosos, y otros un tanto aburridos. Sin embargo, como contiene muchos, hay de sobra donde escoger, por lo que, lo más probable es que todo el mundo encuentre unos cuantos que sean de su agrado.
Los personajes están bastante bien realizados, y desde luego, el protagonista da gusto verlo en movimiento, aún cuando no tiene tendones. ¡Los escenarios son de temática lúgubre y cuentan con efectos de luz sorprendentes!, con sus transparencias muy bien integradas y efectos de partículas resultones que salpican la acción de aquí a allá durante toda la aventura.