Tendremos que recorrer el museo a lo largo de sus diferentes zonas para salvar a nuestros compañeros. Cada uno tendrá asociado a tres niveles distintos, para conseguir uno habrá que previamente finalizar el anterior. Al final de cada nivel nos encontramos con una pieza de puzzle, juntando tres conseguiremos completar los niveles de ese personaje. Los tres niveles están relacionados entre sí, por lo que nos encontraremos con variedad de lugares como habitaciones dentro del museo, el barrio e incluso el interior del colegio.
Además los últimos niveles tienen un reto especial para conseguir la última pieza bien sea acabar con un jefe final o por ejemplo en uno de los primeros niveles acabar con todos los enemigos antes de que destrocen la casa de DJ. El juego es bastante sencillo de completar, aunque a veces tendremos más de un pequeño dolor de cabeza gracias al control del personaje y de la cámara, lo que nos hará perder vidas de manera bastante irrisoria.

Quizás el mayor problema que se nos plantea en Death Jr es el control del personaje y la nefasta cámara que incorpora. Nos movemos con DJ mediante el stick analógico, mientras que con la cruceta analógica cambiamos de armas. No sabemos cuantos dedos tendrán los desarrolladores, pero nos parece imposible movernos por el juego y cambiar de arma a la vez si lo deseamos. La única solución es huir de los enemigos y en la tranquilidad de la lejanía cambiar de arma para volver al ataque. ¿Tan difícil es asignar el cambio de armas a uno de los dos gatillos?
Otro de los problemas es la manera de apuntar, aunque hay un autoapuntado tendremos que estar lo suficientemente cerca para que se realice correctamente. El problema es que no sólo hay un enemigo, sino varios y acercarnos para disparar es bastante arriesgado. Entonces entra en juego, la visión en primera persona para atacar desde lejos y con ello otro de los problemas: la sensibilidad del stick analógico. Poner el punto de mira justo encima de un enemigo es toda una hazaña, siempre nos quedaremos a una escasa distancia del enemigo y si movemos un poco ya nos pasamos. La desesperación va en aumento...

Por último y no por ello menos importante, nos encontramos con la cámara. Con la visión en primera persona no hay problema, pero en tercera persona es otro cantar, ya que en la mayoría de las ocasiones la visión que nos ofrece es bastante pésima, lo que nos deja desorientados y sin saber dónde están los enemigos. Quizás el problema reside más bien en la propia PSP, un segundo stick analógico para el control de la cámara vendría de perlas.
Ya desde la introducción vemos un apartado técnico bastante cuidado, no solo en el detalle y realización de los personajes, sino también en los escenarios y enemigos. Todo el apartado goza de un estilo con mezclas entre Tim Burton y apurando, títulos como Grim Fandango o Medievil. Escenarios llenos de detalles, colores, zonas secretas y con elementos destruibles. Quizás podrían mejorarse los efectos a la hora de destruir objetos, ya que a veces queda un poco precario.
Nos encontramos con enemigos bastante originales de variadas formas y tamaños incluyendo los jefes finales. Variedad de la que también presume el armamento disponible con sus propios efectos tanto visuales como de sonido (los hamsteres kamikazes son geniales).
En lo que respecta al sonido nos encontramos con temas con un toque gótico que aunque acompañan nuestros paseos por los niveles pueden con el tiempo caer en la pesadez y en la monotonia. Una pena el apartado jugable ya que Death Jr. goza de una gran idea que se ve lastrada precisamente por su jugabilidad, pero con un apartado técnico bastante fresco y entretenido.
Conclusión
A pesar de que el planteamiento es bueno, acaba convirtiéndose en un quiero pero no puedo. Tanto la duración como el control del personaje así como el de la cámara empeoran la calidad del juego. El estilo artístico del juego es posiblemente lo que mejor destaque, con ligeros toques de humor negro, como si hubiera salido de la propia mente de Tim Burton.