Se abren las puertas y 16 personas entramos en la tienda. Todos se dirigen al asalto del dependiente. Quieren su PS3 y la quieren ya.
Mientras tanto, nos dirigimos inquisitivamente hacia el chico encargado de irlas sacando del almacén. Le preguntamos sobre la posibilidad de adquirir una, y nos dice que hasta el lunes nada. Hay 40 reservas, y 40 maquinas. Yo me muestro escéptico, se que hay gente que ha tardado 2-3 meses en adquirir una Wii, aun con reserva, y me extraña que me digan que me espere al lunes. El chico me tranquiliza: “Esto no va a ser como la Wii”

Cuando íbamos a salir por la puerta, un dialogo perdido llama nuestra atención. El causante, un chico de unos 22-24 años, con su recién adquirida PS3, a la pregunta del dependiente de que juego quiere comprar, el sin pestañear afirma: “Quiero el Metal Gear”. Sony lo ha conseguido, Playstation es sinónimo de videojuego, y Metal Gear de juego de Playstation. Sale la plei, e inmediatamente hay que adquirir el metal. 600€ a tocateja, y eres incapaz de informarte de que títulos tienes en lanzamiento. Admitámoslo, el mundo esta lleno de casuals, y la industria vive de ellos.

El dependiente le dice que no lo tiene, pero que esta el Formula, el Resistance, el Motorstorm... El con desden dice: “Pues mete el Formula, ya total…”
Salimos de la tienda comentando la jugada, y nos encaminamos hacia el coche. Siguiente parada: Carrefour.
La otra vez tuvimos suerte, y las ultimas Wiis que quedaban en todo Pamplona, estaban aquí. Así que seguramente, de haber alguna PS3, la encontraríamos.
Llegamos y nada mas cruzar el torno, vemos el expositor de Sony. La maquina apagada y casualidades de la vida, veo a un antiguo compañero de colegio, mirando la consola, apunto de comprarla.
Vale, estamos aquí, la tenemos delante, pero… ¿Nos dejarán probarla? Requerimos la atención de la dependienta. Con desgana viene hasta nosotros, y aun con más desgana nos la enciende. Y oh, sorpresa… en vez de un juego, nos pone Ultraviolet en BR.
No sabemos si aplaudir, llorar, o lo que. Señora, somos compradores potenciales, haga su trabajo, e intente vendernos el producto. Se vuelve a ir a hablar con sus compañeros. Parece ser que la tertulia es demasiado interesante y le impide desarrollar su trabajo.
Vamos otra vez en su busca, y le informamos que estaríamos interesados en hacernos con una de ellas. Aquí es donde uno se da cuenta quien es valido, y quien no. Nos dice que si la queremos, que se la pidamos ya, que tiene mucho trabajo.
Tranquila, señora, hable, que nosotros tiramos 4 fotos y nos vamos. 25 consolas han traído, y les quedan 13 por vender. Y visto lo visto, ahí se quedaran un tiempo. Nosotros no tenemos intenciones de comprar, y mi compañero, las que tenia, se le han quitado.
Siguiente parada, El Corte Ingles. 12.00 de la mañana. Nos dirigimos al “corral” que es la sección de videojuegos. Habitáculo de 10x10 en el que se amontonan todas las consolas. Por primera vez desde que empezó la mañana, podemos jugar tranquilamente en el stand de PS3. No hay nadie. Pasamos 20 minutos probando el Formula 1 y el Motorstorm. En todo el rato que llevamos allí, tan solo sale una maquina.
La dependienta, parece que amiga de la cliente, le recomienda: “Llévate el Fall of Man, esta muy chulo” Como no, como buena amiga, hace caso omiso del consejo, y se lleva el Ridge Racer 7.