Apartado técnico
En lo que a gráficos se refiere, la nota negativa se la llevan los escenarios, construidos con un número de polígonos a todas luces inferior a lo que suele ser habitual en un juego para PSP. Además, la decoración se muestra bastante parca en detalles, e incluso muchos de sus elementos ni siquiera son dignos de ser incluidos en un juego destinado a la primera PlayStation. El mejor ejemplo de esto son los arbustos, plasmados en la forma de extrañas cúpulas de color verdoso que a lo que menos se asemejan es a aquello que intentan emular. Afortunadamente, la distancia de dibujado es lo suficientemente lejana como para no repercutir en la jugabilidad; aunque debería haber sido mucho mayor, más aún teniendo en cuenta el bajo número de elementos que forman el entorno que rodea al jugador.
Por el contrario, los personajes que pueblan el juego han salido mejor parados, ya que cuentan con un diseño notable y un número de polígonos bastante aceptable, además de unas texturas de calidad que permiten que sus rasgos y detalles permanezcan definidos incluso en los primeros planos. Sus animaciones muestran la calidad que puede esperarse en un juego de este tipo, por lo que el título al menos cumple con en este aspecto.
En cuanto al apartado melódico, sin duda lo más destacado es la sobresaliente composición que suena durante la navegación por el menú principal. La banda sonora que nos acompaña durante el resto del juego, compuesta en su mayor parte por melodías orientales de marcado carácter sosegado ideales para ambientar un título como este, posee una calidad bastante aceptable, aunque sin llegar a las altas cotas de excelencia alcanzadas en la saga Tenchu. Desafortunadamente, el número de temas incluidos acaba siendo escaso, por lo que es normal que se repitan cada pocas fases.
Conclusión
Uno no deja de preguntarse si la estructura de misiones seguida por este Shinobido ha sido la decisión más acertada, aún teniendo en cuenta que nos encontramos ante un título destinado a consola portátil. Quizá habría sido más aconsejable aumentar la longevidad de los niveles y dejarlos reducidos a una veintena, situando varios puntos de guardado a lo largo del desarrollo de cada fase. Seguramente así el juego podría haber gozado de un hilo argumental mucho mejor desarrollado y más coherente.
Pero no hay mal que por bien no venga, ya que lo que el juego pierde en historia lo gana en variedad de situaciones, escenarios y personajes. Gracias a ello, la rejugabilidad de este Shinobido para PSP es asombrosa. Puede que el cansancio acabe llegándonos tras superar unas cuantas misiones, pero entonces cabe la posibilidad de que nos encontremos con un nuevo personaje seleccionable que no sólo nos invitará a seguir avanzando, sino a jugar de nuevo en niveles previamente superados para aumentar su nivel hasta dejarlo parejo al del plantel de guerreros que ya poseíamos con anterioridad.
Por desgracia, tanto los austeros escenarios como la epiléptica cámara que deberemos sufrir durante los combates restan bastantes puntos al título tanto visual como jugablemente. De no ser por ello, nos encontraríamos ante un título destacable dentro del catálogo de la portátil de Sony.