Nintendo Entretainment System
1983 fue el año de lanzamiento de la primera máquina de sobremesa. Conocida en Japón como Famicom, su tremendo éxito pronto obligó a la casa de Kyoto a exportarla al resto del mundo. En 1985 desembarcaba en América NES. La industria estaba naciendo.

No se puede decir que NES fuera un prodigio de la tecnología. Viendo sus datos técnicos, resulta casi incomprensible que esa pequeña máquina pudiera dar tantas y tantas horas de diversión como ha dado.
Apenas 1,83 Mhz de velocidad interna y unos míseros 2Kb de RAM fueron suficientes para poder poner en marcha el gigante que es ahora.
NES dejó de producirse en 1996, y en sus mas de 13 años de historia, logró vender mas de 60 millones de unidades, y contar con un catalogo en Japón de mas de 6000 juegos. La inmensa mayoría no salieron de allí, pero bien es cierto, que de los que nos llegaron, hay auténticas joyas, como veremos a continuación.
Las joyas que engarzaron a la corona:
Hacer un ranking de los mejores juegos que hubo para NES es algo ridículo, por tanto, vamos a repasar los que un servidor, y una gran mayoría, consideramos como los más destacados de la pequeña de Nintendo.
Súper Mario Bros. (1985)
Salido de la propia mente de Shigeru Miyamoto, Super Mario Bros. Supuso un cambio radical con lo anteriormente establecido. Hasta entonces, los juegos se basaban en eliminar cuantos enemigos poblaban nuestra pantalla en un escenario único. Este título fue más allá, y es considerado por muchos como el JUEGO.
La mecánica del mismo era simple, si lo vemos ahora, pero supuso una autentica novedad en su época por la implantación de niveles para desarrollar la aventura. El Rey Koopa quiere hacerse con los dominios del Reino Champiñón, y para ello secuestra a la hija del Rey, la Princesa Peach.
Nosotros debíamos asumir el papel de una pareja de hermanos fontaneros e italianos, con 32 niveles por delante llenos de plataformas, enemigos y saltos al límite que ponían a prueba nuestros reflejos.
Castlevania II: Simon’s Quest (1988)
Tras el estilo plataformero que supuso la primera parte, Castlevania II introducía elementos de RPG. Volvíamos a controlar a Simon Belmont, un cazavampiros que tras dar muerte al mismísimo Conde Drácula, se convierte en un maldito.
Su única salvación residía en encontrar las cinco partes que quedaban de Drácula, ocultas en cada uno de los cinco castillos que debíamos recorrer en nuestra aventura y quemarlas. Solo así volveríamos a la normalidad
Por primera vez en un juego, se producía el cambio entre el día y la noche, y el mismo, afectaba al comportamiento de nuestros enemigos. Además, disponíamos de la posibilidad de entrar en ciertos pueblos en los que poder comprar ítems que allanaban nuestra odisea.