Pero como no podía ser menos, no todo serán alabanzas, y es que a pesar de que el apartado gráfico es sublime, hay momentos en los que los fondos del entorno son demasiado irreales, o que las montañas que nos rodean no son del todo creíbles, con enormes pixels. Ahora bien, todo esto se soluciona, con la sensación de velocidad de los coches, tanto que casi no veremos lo que tenemos a nuestro alrededor.
Por otro lado, el apartado sonoro es excepcional, ya que refleja claramente en todo momento el terreno que vamos pisando, los golpes con los objetos colindantes al recorrido, así como al copiloto, quien nos ayuda como siempre a no salirnos en las curvas. Eso si, habrá veces en las que la curva en la que nos adentramos no es exactamente como nuestro copiloto nos la canta, o derrapes en asfalto que suenan algo a “lata”. A pesar de estos pequeños detalles, no hay nada que se le pueda achacar al sonido.

En cuanto a jugabilidad se refiere, será la misma que la ya vista en otros juegos de la saga, con unas claras diferencias de conducción entre asfalto y grava o nieve. En mi opinión, la nieve, la grava y el barro están perfectamente recreadas, ya que el coche derrapará mucho, mientras que el asfalto será algo así como pegamento para nuestras ruedas. Así pues, un claro ejemplo lo encontraremos en Francia, donde se intercalan asfalto con grava, y donde es muy difícil saber cuando frenar y cuanto derrapar.
Por lo tanto la jugabilidad y las horas de entretenimiento serán varias, ya que si elegimos el coche adecuado, podremos ganar el campeonato con facilidad, incluso en modo experto. En cuanto a coche adecuado, me refiero a que hay vehículos que tienen una mayor potencia, y con los que es muy sencillo acabar los primeros. Eso sí, habrá países, como Mónaco que se harán más complicados que el resto, debido a sus múltiples orquillas y a sus cambios entre asfalto y nieve.

Centrándonos ahora los modos de juego, serán los tradicionales contrarreloj, campeonato del mundo, carrera rápida, o rally en alguno de los países. Eso si, no podremos modificar el vehículo a nuestro antojo, y los desperfectos del coche serán meramente visuales, ya que no afectarán a la conducción, favoreciendo así un juego muy del estilo arcade.
Por último cabe destacar la nueva incorporación de los coches fantasma durante el modo de campeonato, nunca vistos hasta ahora en tal modo, en la citada saga de juegos de rallies. Si bien es cierto, estos coches fantasma aparecían en los modos contrarreloj, ayudándonos a controlar los tiempos con mayor facilidad. Pues bien, ahora en el modo campeonato comenzaremos los décimos, y deberemos ir adelantando a los vehículos para poder clasificarnos y pasar a la siguiente carrera. Así, no solo contarán los tiempos que hagamos, sino que también deberemos llegar en una determinada posición. En mi opinión una gran aportación a la saga WRC.

En resumen, si eres aficionado a los juegos de carreras de coches, y más aún si te gusta el campeonato de rallies, no puedes dejar pasar la ocasión de jugarlo en tu PSP. Para mi, fue una grata sorpresa el encontrarme con un juego que me mantuviera pagado a la portátil durante varias horas seguidas. Y como dijo aquel, “si pestañean se lo van a perder”.