“Érase una vez…”
Una vez al año unas nubes púrpuras invaden los cielos de la aldea Talta; entonces aparece un tiburón bajo la tierra, conocido como terraburón, que destroza todo lo que encuentra a su paso sin hacer ningún tipo de distinciones. Tres jóvenes, Shu, Yiro y Kukle, están hartos de aquella situación anual, por ello deciden montar una trampa para acabar con el terraburón, sin embargo, cuando este aparece y los chicos llevan a cabo sus planes, fracasan, y el terraburón, en sus ansias de destrucción, les aleja de su aldea cayendo por una brecha en el suelo. Los jóvenes, entonces, intentan volver a su aldea, pero no les será tan sencillo ya que su viaje se complica por momentos. La historia de Blue Dragon puede parecer superficial, sin embargo, no lo es. El argumento de este juego parte desde la sencillez, sin artificios más que la historia de unos jóvenes que deciden salvar a su pueblo y que acaban muy lejos de él; no obstante, la evolución que experimentamos a medida que avanzamos es sublime. Cada vez que nos topamos con una nueva aldea, nos vemos inmersos en la forma de ser de sus habitantes y en sus problemas, siempre con un aire altruista que nos llevará a solucionar sus conflictos; toda esta experiencia que recogemos durante el juego enriquece la historia que vivimos en Blue Dragon, moldeándose a cada paso que damos y a cada enemigo que derrotamos, sin más recompensa que la de hacer sentir bien a las demás personas que, generalmente, se encuentran en apuros.

¿Qué tal me ves, Shu?
La inestimable aportación de Akira Toriyama redondea una producción sobresaliente. Todos los personajes que encontramos en el mundo de Blue Dragon tienen el sello personal de Toriyama: peinados irregulares, caras singulares, ropajes ajustados, y accesorios embelesados. Por su parte, los escenarios, sorprenden por su vastedad, tanto que algunas veces nos puede resultar pesado estar dando vueltas en una mazmorra o atravesar un desierto, sin embargo, la amplitud de los escenarios cumplen su cometido: recrear lo máximo posible los espacios reales, así como es irreal que en otros juegos cruces medio mundo caminando en dos minutos aquí es real cruzar un desierto o una cueva en un tiempo considerable, el problema es, y aquí surge el tedio, tener que recorrer esos escenarios una y otra vez para buscar un objeto sin el que no podremos avanzar.
