Hace 2 años se nos presentó en el X05 de Ámsterdam un titulo llamado Mass Effect. Un titulo desarrollado por el estudio canadiense Bioware, el cual tiene un mas que brillante currículo a sus espaldas.
Pero vayamos al grano, nos encontramos con un juego con igual número de seguidores que de detractores. Y es que Mass Effect no será de agrado para todo el mundo. Es un juego complejo; con muchos planetas que visitar, muchas historias paralelas y sobretodo muchos diálogos. Es aquí donde radica el mayor error cometido por Bioware. Nos encontramos ante un juego con voces en inglés, un doblaje excepcional si, pero que nos obligara a estar leyendo continuamente, y no exageramos cuando decimos que estaremos mas horas leyendo que pegando tiros. Porque sí, Mass Effect es ante todo un RPG de corte clásico, con combates en tiempo real al mas puro estilo “shooter”.

La historia se sitúa en el siglo XXIII. La capital de la galaxia es la Ciudadela, una gran ciudad con lo último en nanotecnologia y donde conviven cientos de especies de extraterrestres. También encontramos aquí al Consejo; el órgano con absoluto poder que crea y regula las leyes de la galaxia. Dicho órgano tiene una especie de agentes especiales, los llamados “espectros”. Estos se encargan de cumplir misiones de alto riesgo y “sin restricciones”, es decir, que no importa el procedimiento siempre y cuando se cumpla el objetivo.

Nosotros encarnamos a Shepard, un/a Marine de la Alianza. Y pongo la barra porque nosotros podemos personalizar a Shepard, podemos cambiarle el sexo, el nombre, su clase de combate (Soldado, Ingeniero, Infiltrado…) al igual que podemos personalizar su pelo, los ojos… Volviendo a la historia, somos escogidos para ser el primer espectro humano, ya que hasta ahora las especies que forman el consejo y que gozan de mayor respeto por las otras razas son las bellas Asari, los inteligentes Salarianos y los imponentes Turianos. Nuestra misión consiste en capturar a Saren, un espectro turiano de fama intergaláctica que ha traicionado al consejo y, sin saber como, ha reclutado a un ejército de Geth, una raza alienígena violenta y poco inteligente que hacia eones que no se acercaban a la Vía Láctea.