Pero unos gráficos bonitos no servirían de nada sin un sonido a la altura que nos meta de lleno en la acción. La banda sonora está compuesta de temas épicos bastante peliculeros, que, si bien no están compuestos por ningún “rey Midas” de las BSO (véase Halo 3 con Martin O’Donnell o la saga Metal Gear Solid con Harry Gregson Williams), cumplen y se integran en el juego a la perfección. Para rematar el apartado sonoro, el juego viene completamente doblado al español (excepto la introducción anterior al menú que, incomprensiblemente sigue en inglés con subtítulos) y hay que decir que se ha hecho un trabajo excelente para el doblaje, sin duda uno de los mejores doblajes en juego. Todo esto acompañado del sonido de las armas y los impresionantes efectos sonoros de las explosiones y vehículos hacen que nos sintamos dentro del juego, experiencia que puede resultar apoteósica si disponemos de un sistema 5.1.

Aun asi, que un juego sea “bonito”, como es este caso, no vale nada sin diversión. Los anteriores capítulos de la saga se habían caracterizado por su realismo y su sensación de inmersión en el juego y desde luego este capítulo no podía ser menos, desde el primer nivel, como ya se ha comentado antes, se siente algo “especial”, sigue siendo un Call of Duty sí, pero “otro” Call of Duty. El cambio a la guerra moderna no podría haber sentado mejor a la saga, el control sigue siendo similar al de las anteriores entregas aunque adaptado a las novedades de esta saga, el sistema de juego es el clásico en un juego bélico, aunque más allá de disparar tendremos que destruir helicópteros, dar señales para ataques aéreos o infiltrarnos silenciosamente, como en la memorable fase de Chernobyl (gran recreación de ésta). Evidentemente la mayor parte del tiempo la pasaremos en batallas, pero estas batallas, lejos de ser un “matamata”, nos las tendremos que tomar con calma dado el realismo del título, lo que alargará el juego ya que podremos estar bastante tiempo disparando a los enemigos uno a uno ya que salir a la vista de todos es poco menos que un suicidio.
El modo campaña está estructurado por misiones y dentro de estas hay diferentes fases. Las misiones no son demasiado largas aunque si muy variadas y con distintas localizaciones pero, en general, bastantes lineales, ya que para continuar la historia y controlar los momentos más espectaculares se ha tenido que sacrificar libertad del juego. Hay que destacar la variedad de misiones que harán que no baje la diversión, en este apartado sólo baja el ritmo una misión aérea que si bien ayuda a la variedad del título, no está a la altura en intensidad y acción con el resto, aunque sigue la línea realista que lo rodea todo. Realismo que quizá quedé algo mermado por el sistema de curación, ya que tras recibir bastantes disparos, basta con resguardarse unos segundos para estar totalmente recuperados, el sistema de las anteriores entregas (con medikits) parecía más acertado aunque no logra empañar el resultado final. La I.A. de los enemigos, aún sin ser espectacular, cumple su objetivo, no logra sorprender en ningún momento y sólo cambia la puntería en los distintos niveles de dificultad, si bien debido a la intensidad de las batallas y al gran número de enemigos no echaremos de menos un I.A. más desarrollada.