Toda esta variedad e intensidad hará que nos quedemos con ganas de más, ya que el modo principal peca de no ser demasiado longevo y se puede terminar en unas 6 o 7 horas. Al terminar se desbloquea el modo arcade pero no parece aliciente suficiente para completarlo de nuevo más allá de los grandes momentos que nos brinda el juego.

Si algo destacó en las anteriores entregas es el ya imprescindible modo online y en esta ocasión sigue la línea impuesta por Halo 3 (de hecho, la interfaz es bastante similar), con partidas igualadas en la que se gana experiencia para ir subiendo niveles y partidas privadas con más libertad pero sin posibilidad de subir nivel. Dicho modo online tiene bastantes modos de juego distintos, aunque algunos tendremos que desbloquearlos al ir subiendo de nivel, al igual que algunas armas. Para ir subiendo nivel tendremos que ir ganando experiencia, bien matando enemigos, ganando partidas o con los desafíos que nos propone el juego, que van desde matar 150 enemigos con una misma arma a matar 3 enemigos con la misma granada, ser el último superviviente en una partida un determinado número de veces o ganar varias veces un modo determinado de juego. En general, el modo online es bastante divertido y rinde bien, aunque a veces notaremos el tan temido lag. No está tan generalizado como en Gears of War por poner un ejemplo y normalmente jugando con gente del mismo país las partidas suelen ir bastante fluidas.

Con Call of Duty 4 tenemos uno de los mejores juegos tanto en Xbox 360 y en Playstation 3, misiones variadas, gráficamente espectacular y con momentos memorables. Si bien el modo campaña podría (y debería) ser más largo, una vez juguemos online nos olvidaremos de dicho modo. Este es el cambio que la saga merecía para volver a estar en lo más alto y desde luego que lo ha conseguido, esperemos que las siguientes entregas sigan el camino marcado por ésta saga.