En cuanto al argumento, es correcto. A día de hoy, pocas historias hay ya que puedan sorprender, y ésta, no va a ser la excepción. Tomamos el papel de un chico normal que se encuentra en el lugar equivocado, en el momento erróneo, y con la peor de las compañías. Nuestro futuro suegro es un importante jefe Yakuza, y miles de enemigos conspiran por eliminarlo del mapa. Lo que estaba destinado a ser una cena de compromiso, acaba por convertirse en un asesinato, y para más inri, ¡secuestran a nuestra prometida!
Antes de morir, Sato nos encomendará la custodia de
la Katana-giri, emblema del clan que bajo ningún concepto debe caer en manos enemigas. Además, cuenta con un extraño poder, por el cual seremos capaces de congelar el tiempo cuando nuestro nivel de concentración sea el suficiente.
La historia sufre la eterna condena a la que están sujetos los títulos de este género: la linealidad. Si bien ésta es más que patente dentro de los niveles (en la mayoría de los casos, el camino a seguir es único y las alternativas se pueden contar con los dedos de una mano); queda paliada en cierta medida la posibilidad de elegir que misión queremos realizar. Para desentramar el final, hay que terminar todas, pero el orden lo decidiremos nosotros.
Ubisoft ha pretendido huir de los ya tan característicos videos generados por ordenador que nos encadenan una misión con otra y en su lugar, ha optado por un sistema de sucesión de imágenes tipo cómic. Cumplen con su cometido, pero desde luego, hay muchos que esperábamos algo más de nivel grafico.
En cuanto al apartado visual, el motor gráfico del juego cumple perfectamente. No hay ralentizaciones y la mayoría del decorado es susceptible de ser destruido. El cambio de generación es palpable, sobre todo con el tratamiento de luces, sombras y explosiones. Pero también es cierto que no llega a sorprender. Hay decorados (sobre todos los interiores), con gran nivel de detalle, que contrastan con los frecuentes decorados exteriores desangelados.
En muchos casos echaremos de menos elementos cotidianos cuando paseemos por las calles de Tokio.
Con todo esto llegamos al punto fuerte de Red Steel: Sin lugar a dudas, el sonido, es el gran pilar que sustenta al título en cuanto a ambientación. Una banda sonora excepcional que nos sumergirá de lleno en la acción. Los efectos de ráfagas de disparos se pueden distinguir perfectamente cuando impactan en metal, madera, o agua. Así como el choque entre katanas.
Podremos distinguir perfectamente cuando estamos en un bar, en un club de striptease, en un taller... sólo con oír el sonido que en ellos se producen.
Y por encima de todo, el doblaje. A día de hoy, en el que traducir un título parece ser considerado como una herejía por parte de las compañías, Ubisoft fiel a su tradición, nos vuelve a brindar una más que digna localización al idioma de Cervantes.